sábado, 26 de noviembre de 2011

El cuidado de pacientes con Demencia y Alzheimer

El Cuidador de un paciente con demencia debe estar preparado para afrontar las diferentes etapas de la enfermedad y superar la carga personal que a su vez le generará.
Para facilitar el cuidado y atención del paciente se debe procurar un ambiente lo más favorable posible, que permita tanto a cuidadores como a los pacientes sentirse cómodos y mantener una calidad de vida adecuada.


Puntos que se deben tener en cuenta:

Establecer rutinas y procurar estabilidad en todo momento: Es muy aconsejable fijar tiempos y horarios para las distintas actividades que se realicen, como puede ser el aseo diario, las horas de comida y sueño, así como limitar el número de personas que le visitan. Estas medidas ayudarán a mantener un entorno tranquilo.
Mantenga la independencia de la persona: Intente dar a su familiar el mismo trato que tenía antes de la enfermedad. Respete su independencia y privacidad en medida de lo posible y hasta que el progreso de la enfermedad se lo permita. Esto mantendrá la autoestima de su familiar y disminuirá la sobrecarga  en su  cuidado.
Mantenga la dignidad de la persona: Ante todo, recuerde que está cuidando de una persona con derechos. La enfermedad le imposibilita muchas veces una adecuada comunicación y entendimiento de su entorno, pero no implica que deje de sentir, ver u oír un mal trato, desprecio o enfado. A lo largo de todas las etapas de la enfermedad, presentan episodios de lucidez.
Evite todo tipo de discusión: A pesar de que la enfermedad dificulte el entendimiento por parte del paciente, son personas extremadamente sensibles, por lo que reaccionarán fácilmente a estímulos negativos. Evite cualquier pelea  con su ser querido, ya que solo conseguirá crear tensión en ambas partes.
Simplifique las cosas: Procure ofrecer pocas opciones al paciente, su condición le dificulta mucho el proceso de toma de decisiones.
Mantenga el buen humor: La risa y el humor alivian el estrés. Ríase con su ser querido y no de él.
La seguridad es muy importante: La pérdida de habilidades motoras y cognitivas aumentan considerablemente la probabilidad de sufrir lesiones. Cerrar con llave la puerta de la casa, colocar pasamanos, incluso en el cuarto de baño; consiga protección para todo sitio que represente peligro.
Estimule la salud física: Practicar algún tipo de actividad física ayuda muchas veces en la coordinación y el movimiento del paciente.
Aproveche las habilidades de su familiar: Estimular alguna de las habilidades o gustos de su ser querido y hacerlo sentir útil, elevará su autoestima y sentirá que no es una carga.
Mantenga la comunicación: A medida que la enfermedad  se agudice, la comunicación será cada vez más difícil, pero es primordial seguir en contacto  con su ser querido. Asegúrese que sus gafas, aparatos auditivos, etc. están en buenas condiciones para no dificultar el ya de por si complicado proceso de comunicación.
Modo de comunicarse: Recuerde, su ser querido es extremadamente sensible al estado de ánimo de las personas que lo rodean, trate de reflejar un estado de ánimo tranquilo y feliz. Siempre diríjase a su paciente con respeto, mucho cariño, paciencia y mirándole a los ojos. Háblele en forma suave, pausada y delicada, usando el sentido del humor en lugar de imperativos. No excluya a su familiar de una conversación dándole la espalda o ignorándolo y mucho menos hable de la enfermedad estando él presente.
                                                         Eloísa.-


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