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jueves, 20 de abril de 2017

El sueño: alimento para el cerebro



¿Qué es el Sueño?
Dormir es vital para nuestro bienestar, como el aire que respiramos, el agua que bebemos o el alimento que comemos. El sueño es una parte integral de la vida cotidiana, una necesidad biológica que permite restablecer las funciones físicas y psicológicas esenciales para un pleno rendimiento. El sueño es alimento para el cerebro.

¿Por qué tenemos que dormir?
De modo resumido podríamos decir que dormimos para poder estar despiertos por el día y que, precisamente porque estamos despiertos y activos durante el día necesitamos dormir. El sueño es una necesidad básica del organismo y su satisfacción nos permite la supervivencia. Todo lo que pasa en el cuerpo humano guarda un equilibrio, y si falla este equilibrio el organismo tratará por todos los medios de volver a recuperarlo. Cuando se elimina “completamente” la posibilidad de dormir en un organismo, sobreviene la muerte. Cuando se le priva de sueño temporalmente o parcialmente, es decir no se le deja dormir un día, o no se le permite tener alguna fase concreta de sueño, en el organismo se produce en respuesta un aumento de la fase que se ha anulado y de la necesidad de sueño en los días posteriores a dicha privación. Esto viene a confirmar que el organismo tratará por todos los medios de conservar su equilibrio recuperando aquello de lo que se le ha privado.
A medida que aumenta la supresión de sueño, vemos como se produce un claro deterioro en el funcionamiento diurno; se produce una disminución del rendimiento intelectual con dificultades de concentración y utilización de la memoria, así como de la capacidad de abstracción y razonamiento lógico. Disminuyen los reflejos produciendo un aumento del tiempo necesario para reaccionar a un estímulo, lo que puede favorecer el riesgo de accidentes de tráfico, domésticos y laborales. Aumenta la probabilidad de desarrollar trastornos psiquiátricos, ya que se producen alteraciones en el estado de ánimo aumentando los niveles de ansiedad e irritabilidad. La privación severa de sueño, puede precipitar la aparición de alucinaciones (confundiendo imágenes resultantes de la imaginación con la realidad) y alteraciones neurológicas.

¿Cuántas horas hay que dormir?
Las necesidades básicas de sueño para mantener las funciones y supervivencia del organismo se sitúan sobre una media de 4 o 5 horas de sueño cada 24 horas. El resto de horas que dormimos contribuyen a mejorar nuestro bienestar y mayor calidad de vida, estimando que en una media de 8 horas podría encontrarse el punto óptimo de descanso. No obstante, es importante matizar que las necesidades de sueño para conseguir un rendimiento y bienestar óptimo durante el día van a variar en cada persona, e incluso una misma persona no tiene las mismas necesidades en todos los momentos de su vida. Las horas necesarias de sueño son aquellas que nos permiten estar bien durante el día, sin sentir somnolencia hasta la noche siguiente.

Además de ser un gran placer, dormir bien tiene efectos muy positivos en nuestro organismo. Estos son los que los especialistas consideran más beneficiosos:

Incrementa la creatividad
Cuando el cerebro está descansado y la producción de hormonas está equilibrada, la memoria funciona a la perfección. Eso hace que la imaginación sea más potente y nosotros, más creativos.
Te hace estar más sano
Nuestro sistema inmunitario emplea el tiempo de sueño para regenerarse, lo que le permite luchar con eficacia contra las toxinas y los gérmenes que de forma continua nos amenazan. Con un sistema inmunitario débil tenemos muchas menos posibilidades de superar con éxito las infecciones.
Mejora la memoria
Dormir fortalece las conexiones neuronales. Durante la fase REM del sueño, el hipocampo, el almacén de nuestra memoria, se restaura, transformando la memoria a corto plazo en memoria a largo plazo.
Protege el corazón. El insomnio aumenta los niveles en sangre de las hormonas del estrés, lo que aumenta la tensión arterial y la frecuencia cardíaca. Otros estudios también ligan el insomnio a tener el colesterol más alto.
Reduce la depresión
Cuando dormimos, el cuerpo se relaja y eso facilita la producción de melanina y serotonina. Estas hormonas contrarrestan los efectos de las hormonas del estrés (adrenalina y cortisol) y nos ayudan a ser más felices y emocionalmente más fuertes. La falta de sueño provoca, por el contrario, una liberación aumentada y sostenida de las hormonas del estrés.

Consejos útiles: 
Convertir el sueño en una prioridad. Revisar los horarios de sueño y mantener un ritmo diario.
La siesta puede ayudar a mantenerte activo y mejorar tu rendimiento pero sí se planifica bien. Siestas muy prolongadas o muy cercanas a la hora de acostarse pueden interferir con el ritmo de sueño regular.
Nuestra  habitación debe ser un sitio adecuado para descansar, hay que mantenerla tranquila y a oscuras. Deja que la luz matinal se convierta en la señal para despertarse.
Ninguna pastilla, vitamina o bebida puede reemplazar a un buen sueño. Consumir cafeína antes de la hora de acostarse puede afectar al sueño. Se debe evitar tomar café, té, bebidas de cola y chocolate a esas horas. La nicotina y el alcohol también interfieren en el sueño.
La falta de sueño es comparable con el alto consumo de alcohol a la hora de conducir. Esta es una de las principales causas de accidentes de circulación.
Marca una hora para acostarte y una hora para levantarte y ajústate a ellas, el fin de semana procura que no haya grandes cambios. Un programa de sueño organizado mejora el descanso porque permite a tu cuerpo sincronizar con los patrones naturales. Te resultará más fácil conciliar el sueño con este tipo de rutinas.

Si haces las mismas cosas todas las noches antes de acostarte le enseñarás a tu cuerpo las señales de que es la hora de descansar. Procura tomar un baño o una ducha (esto te ahorrará tiempo por la mañana) o leer un libro.

Que tengas felices sueños
Eloisa

jueves, 27 de marzo de 2014

La apnea obstructiva del sueño

Una apnea es una interrupción de la respiración durante el sueño, que dura al menos 10 segundos.
Existen dos tipos de apneas:
  • Apneas obstructivas: en ellas se produce un cierre de la vía respiratoria superior, y por tanto el aire no puede pasar a pesar de los esfuerzos respiratorios de la persona.
  • Apneas centrales: en ellas las órdenes que vienen del sistema nervioso, para poner en marcha los mecanismos respiratorios, se detienen debido a alguna anomalía en distintas localizaciones del sistema nervioso.

El aumento del número y de la duración de las apneas, es lo que se conoce como síndrome de apneas de sueño.
La mayoría de las apneas durante un síndrome de apneas de sueño son apneas obstructivas, las apneas de tipo central son menos frecuentes.
Se estima que el síndrome de la apnea obstructiva del sueño, (SAOS) afecta entre el 2% y el 4% de la población adulta, aunque sólo entre un 10 % y un 30 % de la población está correctamente diagnosticada y tratada. Es más frecuente en varones de mediana edad y se ha observado que el 60 por ciento de los pacientes que la padecen suele tener problemas de sobrepeso. Las personas con este síndrome suelen ser obesas y tener el cuello corto y grueso.
Causas
Todos los músculos del cuerpo se relajan durante el sueño, incluidos los que ayudan a mantener las vías respiratorias abiertas permitiendo que el aire fluya a los pulmones.
Normalmente, la parte superior de la garganta permanece algo abierta durante el sueño para permitir el paso de aire. Sin embargo, algunas personas tienen una zona en la garganta más estrecha y cuando los músculos se relajan durante el sueño, provocan una pausa en la respiración de más de 10 segundos denominada apnea.
Todos tenemos breves apneas a lo largo del sueño. Son fisiológicas y no alteran para nada la calidad del descanso nocturno. Sin embargo las apneas prolongadas y repetidas, producen una serie de complicaciones, como la mala calidad del descanso, debido sobre todo a los pequeños despertares que producen.
El ronquido en las personas con apnea obstructiva del sueño es causado por el aire que trata de pasar a través de la vía respiratoria estrecha. Sin embargo, todas las personas que roncan no tienen por qué padecer apnea del sueño.
Hay otros factores que aumentan el riesgo de padecerla:
  • El tamaño excesivo de la lengua
  • El tamaño grande del velo del paladar o de la campanilla
  • La obesidad
  • Algunas enfermedades pulmonares o respiratorias
  • En los niños puede ser importante el tamaño de las amígdalas y de las vegetaciones
  • La utilización de determinados fármacos que pueden deprimir la función respiratoria
  • Dormir boca arriba también aumenta los episodios de apnea del sueño
Síntomas

Una persona que padece de apnea obstructiva del sueño a menudo no es consciente de los episodios durante la noche. Suele ser el acompañante el que observe la existencia del ronquido y las pausas frecuentes en la respiración.
La persona con apnea obstructiva generalmente comienza a roncar muy fuerte poco después de quedarse dormida. A menudo, el ronquido se vuelve más fuerte y luego es interrumpido por un largo período de silencio durante el cual no hay respiración. Esto va seguido por un fuerte resoplido y jadeo, a medida que la persona trata de respirar. Este patrón se repite durante la noche.
Así, las personas se despiertan cansadas por la mañana y se sienten soñolientas y adormecidas a lo largo del día, y suelen presentar los siguientes síntomas:
  • Actuar malhumoradas, impacientes o irritables
  • Ser olvidadizas
  • Quedarse dormidas mientras trabajan, leen o ven televisión
  • Sentirse soñolientas mientras conducen o incluso quedarse dormidas al conducir
  • Tener dolores de cabeza difíciles de tratar
Tratamiento

El objetivo del tratamiento es mantener las vías respiratorias abiertas, de manera que la respiración no se detenga durante el sueño.
En los casos leves, los siguientes cambios en el estilo de vida pueden aliviar los síntomas de apnea del sueño en algunas personas:
  • Evitar el alcohol y los sedantes a la hora de dormir
  • Evitar dormir boca arriba
  • Bajar de peso, soluciona un alto porcentaje de casos de apnea
En situaciones de gravedad, aunque actualmente no existe un tratamiento farmacológico eficaz, el especialista prescribirá una CPAP. La presión positiva continua en las vías respiratorias (CPAP, por sus siglas en inglés) se administra por medio de una máquina con una máscara facial ajustada. El generador de presión transmite, a través de una mascarilla nasal, una presión continua a la vía aérea superior impidiendo que ésta se cierre. Según los especialistas, esta mascarilla suele tener un efecto rápido haciendo desaparecer los ronquidos nocturnos y la somnolencia durante el día. Este tratamiento no suele tener efectos secundarios graves y en el caso de que éstos aparezcan son transitorios y desaparecen tras las primeras semanas. Aunque es un tratamiento muy efectivo para controlar la enfermedad, tiene el inconveniente de que no la cura y hay que mantenerlo toda la vida.
La cirugía está recomendada cuando existen algunas lesiones como pólipos o hipertrofia de las amígdalas, cuando existe obesidad mórbida o bien cuando la mascarilla no es bien tolerada porque exista algún daño en la vía aérea superior.
Pronóstico
Las personas con apnea del sueño mal tratada con frecuencia tienen:
  • Un aumento en la ansiedad y depresión
  • Una pérdida de interés en el sexo
  • Desempeño deficiente en el trabajo o la escuela
  • Hinchazón de las piernas, si la apnea es grave
Además, puede ocasionar diversas complicaciones entre las personas que lo sufren:
  • La hipertensión arterial está presente en el 50 por ciento de los pacientes y es frecuente la aparición de arritmias durante el sueño además de la insuficiencia cardíaca.
  • También aumenta el riesgo de sufrir accidentes cardio y cerebrovasculares, como el ictus y el infarto de miocardio.
  •  Existe el doble de riesgo de sufrir accidentes automovilísticos, por conducir mientras se tiene sueño
  •  Aumento de accidentes laborales, por quedarse dormidos en el trabajo.
                                                         Laura.-

viernes, 9 de noviembre de 2012

Recomendaciones para dormir mejor

¿Por qué es importante dormir bien?

Cuando estamos dormidos, en nuestro organismo ocurren una serie de situaciones que ignoramos en esos momentos: se modifica nuestra temperatura, la frecuencia cardíaca y la respiratoria, hay cambios en las actividades digestivas, secreción de hormonas, etc. Todas estas situaciones son fundamentales para mantener la salud y para el buen desarrollo de los actos de nuestra vida durante el día.
Si dormimos menos horas de las necesarias, durante el día podríamos padecer diferentes situaciones molestas: dificultad para concentrarnos mentalmente, mayor lentitud para realizar actividades conocidas, decaimiento, desinterés, alteraciones del carácter y somnolencia.

¿Qué es dormir bien?

Además de la cantidad de horas que se dedican al sueño, éstas deben ser reparadoras para la actividad diurna, es decir, debe ser tenida en cuenta la "calidad del sueño".
Estas son algunas de las características del "buen dormir":

  • Dedicar unas 6-8 horas al sueño nocturno
  • Sentirse descansado y animoso al levantarse por la mañana
  • No moverse, levantarse, o hablar durante el sueño
  • No roncar ni tener interrupciones respiratorias
  • No despertarse sin causa aparente
  • No tener sueños desagradables o pesadillas de forma repetida.
Medidas para mejorar el sueño en los ancianos
  • Acostarse sólo cuando esté somnoliento
  • Proporcionar un ambiente favorecedor, sin ruidos, con la habitación ventilada y a buena temperatura
  • Usar prendas de vestir cómodas y adecuadas
  • Bañarse al ir a dormir
  • Levantarse todos los días a la misma hora por la mañana
  • Levantarse una vez despierto
  • En caso de no poder conciliar el sueño, levantarse y realizar actividades relajantes
  • Evitar consultar la hora con frecuencia
  • Evitar ingerir bebidas con cafeína como la coca-cola, el café, el té y el chocolate
Sugerencias para dormir mejor
  • Dormir sólo en el dormitorio y procurar que éste se encuentre tranquilo, confortable, ventilado y con buena temperatura (no superior a los 21-22ºC)
  • Evitar comer en la cama, ver TV y trabajar en el dormitorio. Hay una relación inconsciente entre dormitorio y sueño
  • Dormir tan oscuro cómo sea posible y sin luces eléctricas que puedan interferir tu sueño. Las señales luminosas le dicen a tu cerebro que es hora de levantarse y prepararse para la acción
  • Evitar usar relojes de alarma ruidosos, es estresante para el cuerpo levantarse de esa forma
  • Crear un hábito de sueño, acostándose y levantándose sobre la misma hora, incluso los fines de semana. Esto ayuda a tu cuerpo a entrar en un ritmo de sueño haciendo más fácil dormirte por la noche y levantarte por la mañana
  • Si tiene sueño atrasado, acostarse antes
  • Trate de evitar la siesta o intentar disminuir su duración a no más de 20-30 minutos, suficiente para que se sienta repuesto
  • Ir al baño justo antes de ir a la cama y no beber líquidos unas 2 horas antes de ir a dormir
  • Evitar la cafeína, ya que puede alterar el sueño, y evitar también el alcohol ya que, aunque puede producir somnolencia, su efecto dura poco y puede no solo despertarse, sin también hacer que su sueño no sea profundo.
  • Evitar comer justo antes de ir a la cama, sobre todo azúcares, pues retrasan el sueño, y sí comer algún alimento alto en proteínas y una pieza de fruta que ayudan a dormir
  • Perder el exceso de peso ya que aumenta el riesgo de padecer apnea del sueño
  • Observar de forma periódica las condiciones del colchón que utiliza
  • Si está en la menopausia o premenopausia, tenga en cuenta que los cambios hormonales pueden provocar problemas de sueño
  • Es recomendable caminar todos los días, al menos 30 minutos, o después del desayuno o antes de la cena, en horas en que haya luz diurna. El cansancio del ejercicio hace dormir mejor
  • Trate de estar alerta durante el día, no se deje llevar por la placidez de la somnolencia diurna y, cuando llegue la hora de dormir, convertir ése momento en algo agradable, oyendo música relajante, escribiendo o leyendo algo espiritual o edificante.
                                                                   
                                                            ¡¡¡FELICES SUEÑOS!!!

                                                                                                               Laura.-