Que es
La
enfermedad de Alzheimer es una patología degenerativa cerebral, progresiva
e irreversible. Afecta a las neuronas de la corteza cerebral y produce una degeneración de la función
cognitiva y trastornos de la conducta.
Se
caracteriza por un deterioro de la capacidad del sujeto para controlar sus
emociones, desenvolverse en su entorno según unas pautas de conducta
normales, y coordinar adecuadamente sus movimientos y memoria, entre otros
trastornos.
El Alzheimer supone el 60% de todos los casos de demencia, y afecta a cerca
de 36 millones de personas en todo el mundo. Debido al incremento en la esperanza de vida, se calcula que el número de
personas con alzhéimer se triplique en los próximos 40 años, llegando a
padecerla unos 113 millones de personas en el mundo.
Factores de riesgo para desarrollar
alzhéimer
Los principales factores para padecer la enfermedad son la edad y la historia familiar de
enfermedad de Alzheimer. La exposición a determinadas sustancias, como el tabaco,
parece favorecer su aparición.
Por el contrario, una
ingesta de alcohol moderada, la dieta mediterránea, el ejercicio físico a
edades medias y una vida social activa, se han asociado a un menor riesgo de
desarrollar la enfermedad. También se han relacionado
los años de educación con un menor riesgo de aparición de la enfermedad.
Tipos de alzhéimer
Podemos diferenciar tres tipos de alzheimer:
- Alzheimer familiar: se sabe que personas en cuya familia se hayan dado casos de alzhéimer
tienen más probabilidades de padecer la enfermedad. Además, existe un tipo de
alzhéimer llamado alzheimer familiar, que se caracteriza por
iniciarse de forma temprana, es decir, antes de los 60 años. Este tipo de
alzhéimer viene dado por mutaciones en genes y es poco frecuente.
- Alzheimer asociado al síndrome de Down: debido a la trisomía en el cromosoma 21, podemos encontrar casos de alzhéimer a partir de los 12 años
- Alzheimer asociado a la edad: aunque esta enfermedad no es una consecuencia del envejecimiento, afecta al
5-7% de las personas mayores de 65 años. Existen más de 70 genes cuya presencia
en el organismo puede favorecer la aparición de alzhéimer asociado con la edad.
Síntomas del alzhéimer
Muchos de los signos que podemos
observar en las etapas más precoces de la enfermedad pueden ser fácilmente
confundidos con los signos típicos del envejecimiento.
Primeros síntomas del alzhéimer:
- Cambio de lugar o pérdida de objetos importantes.
- Confusión acerca de cómo llevar a cabo tareas cotidianas.
- Dificultad para resolver problemas aritméticos sencillos.
- Dificultad para tomar decisiones rutinarias.
- Confusión acerca del mes o la estación del año.
- Dificultad para realizar dibujos, construcciones en tres
dimensiones, o para orientarse en espacios abiertos. El paciente pierde
poco a poco la capacidad para reconocer objetos, personas o lugares.
- Cambios de humor impredecibles.
- Progresiva pérdida de interés por el entorno.
- Depresión, angustia o confusión en respuesta a los cambios.
- Negación de los síntomas.
- Puede presentar irritabilidad, agresividad, agitación y desinhibición
social.
Síntomas tardíos del alzhéimer:
- Dificultad para completar frases o encontrar las palabras adecuadas.
- Incapacidad para entender el significado de las palabras.
- Conversación reducida o sin sentido
- Movimientos y
coordinación
· - Movimientos y coordinación muy deteriorados, incluyendo lentitud
de movimientos y sentido del equilibrio disminuido.
La duración de la enfermedad oscila
entre los 5 y los 20 años, y una vez que se diagnostica, la esperanza de vida
se reduce a la mitad.
Tratamiento del alzhéimer
El alzhéimer es una enfermedad
para la que actualmente no se conoce cura. No es posible frenar su avance ni
restaurar las funciones deterioradas. Los fármacos que se encuentran en el
mercado hoy en día están destinados a retardar la evolución de la enfermedad, reducir
los síntomas, como la depresión y los trastornos del sueño y mejorar la función
cognitiva.
Recomendaciones para vivir con alzhéimer
Una vez que se ha diagnosticado la
enfermedad de Alzheimer comenzará un proceso muy difícil, tanto para el enfermo
como para las personas que le rodean. Todo el
entorno del enfermo, la casa y la familia, deberá ser reorganizado para evitar
cualquier tipo de lesión, para facilitar el manejo de situaciones complicadas,
y para asegurar una calidad de vida adecuada al paciente y a sus
cuidadores.
Se deben adoptar medidas destinadas
a:

- Evitar caídas: quitar todo aquello con lo que sea fácil resbalar, eliminar obstáculos que
dificulten el desplazamiento, evitar que los cables arrastren por el suelo,
asegurar un buen alumbramiento de las habitaciones, etc. Si fuese necesario, utilizar un andador para prevenir las caídas.
- Evitar accidentes: es importante retirar de la circulación todo tipo de materiales cortantes,
inflamables y tóxicos. Es recomendable poner en la bañera barras que
faciliten la entrada y salida de la misma, y bandas antideslizantes.
Instalar seguros en ventanas y puertas, y no dejar nunca solo al paciente en
lugares como terrazas, escaleras, y otros lugares que puedan resultar
peligrosos para él. Es muy recomendable tener siempre a mano el número de
teléfono del servicio de urgencias o centro de salud más cercano.
- Organizar el entorno: se debe intentar simplificar la disposición de la casa y de los
objetos, no dejar nada que pueda caerse con facilidad o con lo que se pueda
tropezar. Además, es conveniente no cambiar las cosas de sitio para no
desorientar al enfermo. Es bueno indicar el recorrido desde el dormitorio hacia
el baño y la cocina, y se pueden colocar en las puertas carteles, con el nombre o un dibujo sencillo de las estancias.
- Actividades cotidianas: desde las primeras etapas de la enfermedad se debe crear una rutina y
seguirla lo más fielmente posible; esto ayudará al enfermo a orientarse en el
espacio y en el tiempo. Esto también se puede conseguir facilitando al paciente
el acceso a un calendario donde pueda ir tachando los días, elaborando una
lista de actividades, o situando a la vista un reloj que el paciente comprenda (es más fácil uno digital).
Consejos para familiares de pacientes
con alzhéimer
La familia va a vivir
y sufrir con el enfermo de alzhéimer todo el progreso de su enfermedad. Los
cambios que van a ocurrir a partir de este momento supondrán en muchos casos la
aparición de ciertos sentimientos negativos, como depresión, miedo, ansiedad, culpabilidad...., y un nivel de
estrés y desgaste, tanto físico como psicológico, que van a dar lugar a lo que
se ha denominado "síndrome del cuidador".
Para evitar que la
persona que asume el papel principal de cuidador sufra este trastorno debe:
- En primer lugar, estar informada y recibir algún tipo
de formación que la oriente en el desarrollo de su función.
- En segundo lugar,
debe saber que dispone de ayuda siempre que la necesite, apoyo psicológico, social y familiar.
- Por último, y no menos
importante, el cuidador debe tener tiempo para
descansar y poder realizar actividades fuera del entorno del enfermo.
En definitiva,
no se debe olvidar que es tan importante el bienestar del paciente como el
mantenimiento de la calidad de vida de las personas que le rodean. Esta es la finalidad de la siguiente guia que recomendamos a toda aquella persona que tenga a su cargo un paciente con la enfermedad de Alzheimer, la enfermedad de los recuerdos.
Laura.-
Pincha el enlace para acceder a la guía y poder descarcarla:
Guía para quienes cuidan a personas con Alzheimer
"La memoria es un trozo de infinito, a veces se hace visible y grita, pero a veces se encierra en su silencio"
"Todos esos momentos se perderán en el tiempo como lágrimas en la lluvia". Blade Runner. Ridley Scott, 1982
"La memoria es el perfume del alma". George Sand