domingo, 26 de mayo de 2019

El cuidado de los pacientes con Demencia y Alzheimer




El Cuidador de un paciente con demencia debe estar preparado para afrontar las diferentes etapas de la enfermedad y superar la carga personal que a su vez le generará.
Para facilitar el cuidado y atención del paciente se debe procurar un ambiente lo más favorable posible, que permita tanto a cuidadores como a los pacientes sentirse cómodos y mantener una calidad de vida adecuada.

Puntos que se deben tener en cuenta:

Establecer rutinas y procurar estabilidad en todo momento: Es muy aconsejable fijar tiempos y horarios para las distintas actividades que se realicen, como puede ser el aseo diario, las horas de comida y sueño, así como limitar el número de personas que le visitan. Estas medidas ayudarán a mantener un entorno tranquilo.
Mantenga la independencia de la persona: Intente dar a su familiar el mismo trato que tenía antes de la enfermedad. Respete su independencia y privacidad en medida de lo posible y hasta que el progreso de la enfermedad se lo permita. Esto mantendrá la autoestima de su familiar y disminuirá la sobrecarga  en su  cuidado.
Mantenga la dignidad de la persona: Ante todo, recuerde que está cuidando de una persona con derechos. La enfermedad le imposibilita muchas veces una adecuada comunicación y entendimiento de su entorno, pero no implica que deje de sentir, ver u oír un mal trato, desprecio o enfado. A lo largo de todas las etapas de la enfermedad, presentan episodios de lucidez.
Evite todo tipo de discusión: A pesar de que la enfermedad dificulte el entendimiento por parte del paciente, son personas extremadamente sensibles, por lo que reaccionarán fácilmente a estímulos negativos. Evite cualquier pelea  con su ser querido, ya que solo conseguirá crear tensión en ambas partes.
Simplifique las cosas: Procure ofrecer pocas opciones al paciente, su condición le dificulta mucho el proceso de toma de decisiones.
Mantenga el buen humor: La risa y el humor alivian el estrés. Ríase con su ser querido y no de él.
La seguridad es muy importante: La pérdida de habilidades motoras y cognitivas aumentan considerablemente la probabilidad de sufrir lesiones y caídas. Cerrar con llave la puerta de la casa, colocar pasamanos, incluso en el cuarto de baño; consiga protección para todo sitio que represente peligro.
Estimule la salud física: Practicar algún tipo de actividad física ayuda muchas veces en la coordinación y el movimiento del paciente.
Aproveche las habilidades de su familiar: Estimular alguna de las habilidades o gustos de su ser querido y hacerlo sentir útil, elevará su autoestima y sentirá que no es una carga.
Mantenga la comunicación: A medida que la enfermedad  se agudice, la comunicación será cada vez más difícil, pero es primordial seguir en contacto  con su ser querido. Asegúrese que sus gafas, aparatos auditivos, etc. están en buenas condiciones para no dificultar el ya de por si complicado proceso de comunicación.
Modo de comunicarse: Recuerde, su ser querido es extremadamente sensible al estado de ánimo de las personas que lo rodean, trate de reflejar un estado de ánimo tranquilo y feliz. Siempre diríjase a su paciente con respeto, mucho cariño, paciencia y mirándole a los ojos. No pregunte: "¿sabes quien soy?", mejor preséntese, el se sentirá mejor si no dudas de su capacidad para reconocerte. Háblele en forma suave, pausada y delicada, usando el sentido del humor en lugar de imperativos. No excluya a su familiar de una conversación dándole la espalda o ignorándolo y mucho menos hable de la enfermedad estando él presente.



Entre las últimas áreas en desaparecer en el cerebro herido por el Alzheimer están las encargadas de la memoria musical y la capacidad de sentir emociones. Este video titulado Música para Despertar nos lo muestra.




    Fuente: J. Olmedo: Música para despertar; YouTube 2014

                                                      Eloísa.-


domingo, 5 de mayo de 2019

UNA ATENCION LIMPIA PARA TODOS ESTÁ EN TUS MANOS


  • 5 DE MAYO: DIA MUNDIAL DE LA HIGIENE DE MANOS
Mantener una adecuada higiene en nuestras manos es el mejor modo de prevención ante el contagio de enfermedades. Cada año, las enfermedades transmitidas por falta de higiene, como la diarrea, matan a 840.000 personas. La mayoría de ellas viven en países donde el acceso a agua potable y fuentes seguras de saneamiento no están garantizadas.
Importantes instituciones internacionales, como la Organización Mundial de la Salud o Naciones Unidas lanzan a menudo campañas de sensibilización y concienciación sobre la importancia de lavarse las manos. La OMS inició una campaña mundial en 2009 con el título “Salve vidas: límpiese las manos”. Al finalizar la campaña de la OMS, la propia institución declaró el 5 de mayo como el Día Mundial de la Higiene de las Manos.
Estas campañas tienen un doble objetivo: la adopción de medidas de higiene en los lugares de atención sanitaria y la lucha por conseguir un acceso seguro a agua potable y a fuentes de saneamiento para toda la población mundial.

Cómo lavarse las manos

Aunque parece una tarea sencilla, no siempre nos lavamos las manos de manera adecuada, os comentamos cuáles son los pasos a seguir para lavarse las manos de forma correcta.
En primer lugar, y siempre que sea posible hay que mojarse las manos con agua tibia, entre 20 y 37ºC, para eliminar los microorganismos superficiales. A continuación debemos añadir jabón a las palmas de las manos y frotar con energía, sin olvidar el dorso, las muñecas y los espacios entre los dedos. Debemos frotar en todas las partes de las manos durante unos 15 ó 20 segundos.
Las uñas son una zona bastante conflictiva, porque acumulan mucha suciedad en el espacio comprendido entre las propias uñas y los dedos, para ello, y siempre si es posible, se recomienda cepillar las uñas y los dedos con la ayuda de un cepillo previamente enjabonado unos 15 segundos.
El siguiente paso es enjuagar las manos con agua y eliminar todos los restos de jabón.  El último paso es secar bien las manos con una toalla, un paño seco o agitándolas. En muchos establecimientos públicos están presentes secadores de manos, que funcionan conectados a la electricidad.
En caso de no disponer de jabón o agua, existen productos desinfectantes para manos que se comercializan en forma de líquido o toallitas y son fácilmente transportables. Son muy útiles para situaciones en las que no estamos seguros de poder utilizar un baño público.

Lavarse las manos antes de consumir alimentos

Las manos están presentes en prácticamente cualquier actividad que realicemos, un buen ejemplo de ello es el uso del teléfono móvil. La mayoría de los teléfonos móviles de la actualidad son smartphones, y según un estudio de la Universidad de Barcelona, la pantalla de los teléfonos móviles puede contener hasta 600 bacterias, 30 veces más que la tapa de un inodoro. Otros lugares con una gran concentración de bacterias son el teclado de los ordenadores, los grifos o los botones del ascensor.
Las manos son la parte de nuestro cuerpo que posiblemente se encuentra más expuesta a los agentes externos. El hecho de sentarse a comer sin lavarse las manos puede provocar que las bacterias se transmitan directamente a los alimentos que van a ser ingeridos. Esto puede provocar infecciones y otras afecciones de salud.
El gesto de lavarse las manos antes de comer está normalizado en prácticamente todo el planeta. Normalmente esta práctica se enseña a los niños desde pequeños como una de las normas de higiene básicas para mantener un buen estado de salud.
Puede ocurrir que, en ocasiones, al normalizar el gesto porque se automatiza, no le demos la importancia que realmente tiene. Esa es la razón por la cual instituciones como la OMS o la ONU recuerdan constantemente la importancia de lavarse las manos.

Cuándo hay que lavarse las manos

No sólo hay que lavarse las manos antes de comer, existen otros momentos, conocidos como “momentos críticos” en los que es igualmente necesario llevar a cabo este gesto.
– Antes de manipular alimentos o bebidas, tanto en el ámbito doméstico como en el de la restauración y la hostelería.
– Tras usar el inodoro.
– Tras cambiar los pañales a un bebé.
– Tras tocar tierra o animales y tras recoger las heces de las mascotas.
– Tras estornudar o toser. El gesto de llevarnos las manos a la boca durante estas acciones es el modo de prevenir la transmisión de infecciones a los demás.
– Al quitarnos o ponernos lentes de contacto.
Del mismo modo, es también aconsejable lavarse las manos al llegar a casa, así como tras viajar en transporte público o estar en entornos colectivos como colegios, hospitales, tiendas, etc.
Si habitualmente mantenemos contacto con personas enfermas, es necesario lavarse las manos para proteger nuestra salud como la del propio enfermo. Igualmente, si vamos a estar en contacto con colectivos vulnerables, como niños lactantes, ancianos o personas más sensibles ante infecciones y enfermedades, también debemos repetir esta costumbre de manera continua. Por último, aquellas personas que manejen monedas o billetes en su actividad laboral también deben lavarse las manos.
Eloisa

jueves, 18 de abril de 2019

Dulces típicos de la Semana Santa malagueña

La Semana Santa de Málaga no es solo un evento religioso, sino también gastronómico. La repostería en estas fechas adquiere un protagonismo especial, gracias a un recetario popular lleno de dulces que inundan los obradores de la ciudad, las confiterías y las cocinas de los malagueños. Los cinco dulces más típicos en Málaga en estas fechas son:

Torrijas

Se estima que empezaron a elaborarse en el siglo I DC, ya en la época de los romanos, en el que se hacía una receta muy similar a la que hoy en día conocemos. Pero para encontrar las primeras torrijas como las que probamos ahora tenemos que irnos al siglo XV
El ingrediente estrella de las torrijas es el pan. Para su preparación se utilizan rebanadas de pan empapadas en vino con miel y especias o en leche, que se rebozan en huevo y después se fríen en abundante aceite. Para darle sabor se suelen aderezar con canela, azúcar o miel. 
Elaborados con masa de harina de trigo frita en aceite de oliva o girasol y recubiertos de azúcar o miel, los borrachuelos suelen estar además rellenos de cabello de ángel o dulce de batata y aderezados con aguardiente o vino blanco. Aunque se toman en Semana Santa, también es frecuente encontrarlos en Navidad.


Buñuelos

Otro dulce que no te dejará indiferente. En la Semana santa de Málaga es muy típico encontrarse gente por la calle comiendo buñuelos. Su origen se dice que fué en el pueblo malagueño de Almogía, allá por el año 1090 en la época en que los musulmanes se asentaron en la provincia. A diferencia de los borrachuelos, los buñuelos tienen forma redonda y suelen llevar un agujero en el centro. Están hechos de una masa de harina mezclada con leche, huevo y levadura, fritos con abundante aceite y están recubiertos de azúcar y canela. Suelen tomarse como postre o a media tarde durante la Cuaresma.

Pestiños

Los pestiños suelen consumirse en Cuaresma y en Semana Santa, aunque también es frecuente encontrarlos en Navidad. Su historia se remonta a la Andalucía del siglo XVI donde comenzó a elaborarse por primera vez. De origen árabe, están elaborados a base de masa frita hecha de harina y vino. Esta masa se moldea con la mano para darle su peculiar forma, y luego se fríen en aceite de oliva. El uso de matalahúva, ajonjolí y canela le dan un sabor singular. Además, suelen estar recubiertos de almíbar de miel o de azúcar.

Arroz con castañas

El arroz con castañas y miel de caña es un postre tradicional de Alhaurín de la Torre. Se trata de un plato dulce muy típico de la Semana Santa y como su propio nombre indica, está hecho básicamente de arroz, leche y castañas, junto a otros ingredientes, como la canela, el azúcar y el licor de anís.

jueves, 14 de marzo de 2019

Día Europeo para la Prevención del Riesgo Cardiovascular


El 14 de marzo se celebra el Día Europeo para la Prevención del Riesgo Cardiovascular con el objetivo de sensibilizar a la población sobre la importancia de la prevención de las enfermedades cardiovasculares.

IMPACTO
Las enfermedades cardiovasculares son la primera causa de muerte y discapacidad a partir de edades medias en los países desarrollados.
Cada 100 muertes que se producen en España, 50 son provocadas por enfermedades del corazón o de las arterias. Así mismo, se producen 150.000 infartos al año, lo que supone una media de 17 cada hora.
CAUSAS
Nueve de cada 10 infartos están causados por factores relacionados con los estilos de vida.

Los principales enemigos de la salud del corazón son:

  • La obesidad
  • La hipertensión arterial      
  • El tabaquismo
  • Las dislipemias
  • La diabetes 
  • Una dieta inadecuada
  • La falta de actividad física (sedentarismo)
  • El consumo desmedido de alcohol
  • La depresión y/o el estrés (factores psicosociales)
Todos estos factores están interrelacionados entre sí, y si se dan más de uno se potencian los riesgos de sufrir un infarto. Por eso, el principal objetivo será reducir cuantos más factores de riesgo mejor.
Es cierto que no todos los factores de riesgo de las enfermedades cardiovasculares pueden modificarse, pues se ha comprobado que algunas características de las personas implican un riesgo más elevado: a mayor edad, mayor riesgo, del mismo modo que hay mayor riesgo para las personas con familiares directos que han sufrido una enfermedad cardiovascular antes de los 60 años.
No obstante, los estilos de vida que aumentan la probabilidad de padecer estas enfermedades sí pueden modificarse.
RECOMENDACIONES
Para disminuir el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares, o mejorar tu calidad de vida si ya has sufrido una de ellas, te damos las siguientes recomendaciones:
  1. Lleva una dieta cardiosaludable: equilibrada y variada. Con frutas, verduras, hortalizas, legumbres, pescado mejor que carne, aceite de oliva, cereales y lácteos desnatados. Consumir alimentos bajos en calorías y en grasas. Reducir el consumo de azúcar y la ingesta de sal, además de controlar el consumo de alcohol.
  2. Dedica 30 minutos diarios a realizar ejercicio. Elige el ejercicio que más se adapte a tu condición física: caminar, bailar, montar en bici, correr, actividades al aire libre.... y practícalo de forma regular y con intensidad moderada.
  3. No fumes. Y si lo haces, déjalo ya. Aún fumando poco se multiplica el riesgo de sufrir ataques cardíacos o cerebrales. Si no puedes dejarlo sólo, pide ayuda a tu médico o enfermera.
  4. Controla tu peso. Calcula tu Indice de Masa Corporal (IMC). Divide tu peso, en kilos, entre tu altura, en metros, elevada al cuadrado. Si IMC> 25 tienes sobrepeso, si IMC>30 tienes obesidad.
  5. Vigila la grasa acumulada en el abdomen, es peligrosa para el corazón. Mide con un metro tu perímetro abdominal a nivel del ombligo. En la mujer debe ser inferior a 88 cm y en el hombre inferior a 102 cm.
  6. Comprueba tu tensión arterial. Si eres una persona sana debe estar por debajo de 140/90. Si ya has sufrido un problema cardiovascular, renal o eres diabético, tu tensión debe estar por debajo de 130/80 y debes acudir de forma periódica a controles con tu médico y enfermera.
  7. Revisa tus niveles de colesterol y glucosa. Para mantener un buen control, lo mejor es llevar una dieta sana y hacer ejercicio. En personas con riesgo bajo, las cifras de Colesterol- LDL deben estar por debajo de 190 mg/dl, y el Colesterol Total por debajo de 300. Si han tenido algún episodio (infarto, ACV...) debe tener el Colesterol-LDL por debajo de 100. Las cifras de glucosa deben ser inferiores a 126 mg/dl, y la Hemoglobina glucosilada (HbA1C) debe ser inferior al 7%
  8. Conoce tu riesgo cardiovascular y cuál debe ser tu estilo de vida. Acude a tu médico o enfermera para conocer tu riesgo cardiovascular, antecedentes familiares y personales y saber qué medidas preventivas debes tomar. 
  9. Comparte tus dudas y problemas. Intercambia experiencias con otras personas y recuerda que la familia puede ser un gran estímulo y un apoyo para superar cualquier dificultad. 
  10. Aprende a controlar tu estrés y ansiedad. Pueden ser peligrosos para el corazón. Vivir distendidamente y con el ánimo en alto puede ser la "vacuna" contra el infarto.
No olvides que, la gran mayoría de los infartos pueden prevenirse, porque los factores que los provocan están relacionados sobre todo con el estilo de vida que llevamos.

                       "Actuar a tiempo es la clave para reducir los peligros."

                                                       Laura.-

martes, 19 de febrero de 2019

LA HIPOACUSIA EN LOS MAYORES

JOSÉ JIMÉNEZ ARANDA
"Lectura de la Gaceta"1886


La hipoacusia, deficiencia auditiva o sordera, es un trastorno sensorial que consiste en la disminución de la capacidad auditiva. Es muy común en personas mayores, pero también puede afectar a jóvenes e incluso padecerse desde el nacimiento. La pérdida de la audición relacionada al envejecimiento se llama presbiacusia.
La hipoacusia afecta la calidad de vida de quienes la padecen, en particular el aspecto psicológico, social y emocional. Frecuentemente, es subestimada por ser un problema que progresa lentamente o debido a la creencia de que la pérdida de audición es una parte normal de envejecimiento.
Dependiendo de la gravedad y la etapa de la vida en la que se manifieste, la hipoacusia puede afectar al desarrollo del habla, el lenguaje, las habilidades cognitivas, las relaciones interpersonales y la salud mental.

TIPOS DE HIPOACUSIA
La pérdida de la audición puede afectar a un solo oído (hipoacusia unilateral), o a los dos oídos (hipoacusia bilateral).
Según la localización de la lesión, las hipoacusias pueden ser de transmisión (o conductivas), o de percepción (o neurosensoriales), siendo estas últimas las más graves:
En las hipoacusias de transmisión, se encuentra afectada la parte mecánica del oído, debido a patologías localizadas en el oído externo y medio, diferentes formas de otitis medias y sus secuelas, la tímpanoesclerosis, la otosclerosis, los traumatismos, y las malformaciones congénitas del oído externo y medio.
En las hipoacusias de percepción se afecta el oído interno o el nervio auditivo que transmite el sonido al cerebro
Según el grado de pérdida auditiva, las hipoacusias pueden clasificarse en:
Ligera: se caracteriza por la dificultad para escuchar conversaciones lejanas o en entornos ruidosos.
Media: se caracteriza por la dificultad para participar en conversaciones.
Severa: solo pueden escuchar conversaciones muy altas y a menos de 30 cm.
Profunda:  solo son capaces de escuchar algunos sonidos ambientales muy intensos.

CAUSAS
Dentro de las causas de hipoacusia en adultos mayores se encuentra la presbiacusia, o sordera relacionada con el envejecimiento
La hipoacusia por exposición a ruidos es causada por una sobreestimulación del sistema auditivo, que causa el deterioro de las células ciliadas o células sensoriales del oído encargadas de llevar la información del sonido al cerebro.
Otras causas pueden ser: otitis media crónica, traumatismos, timpanoesclerosis, otosclerosis e hipoacusias genéticas.
El tapón de cerumen también puede causar dificultad para oír y es común con la edad.

SINTOMAS
La pérdida de audición o una disminución de ésta es en sí misma un síntoma.
En los adultos, la pérdida de audición la manifiestan ellos mismos, necesitando acercarse a su interlocutor, incluso orientando el pabellón auricular para amplificar el sonido, y con empeoramiento en situaciones ruidosas. Otro síntoma indicativo de hipoacusia es que suelen ser personas que hablan muy alto debido a que no se escuchan, o en su vida cotidiana utilizan volúmenes muy altos en los aparatos audiovisuales.
El ruido anormal y persistente en el oído (zumbido de oídos, tinnitus o acúfenos) es otro síntoma que puede aparecer. Las causas pueden incluir acumulación de cerumen o medicamentos que dañan las estructuras en el oído interno. Los acúfenos generan un aumento de sensibilidad hacia los ruidos externos que hace que se toleren peor, presentándose en ocasiones formas graves que interfieren en la calidad de vida.
El paciente puede referir mareos e inestabilidad al caminar, problemas que orientan hacia un trastorno del oído interno.

CONSECUENCIAS
Se considera que la presbiacusia es un fenómeno biológico, dando sus primeras manifestaciones a los 50 - 60 años de edad. Genera alteración de la comunicación oral o dificultad de una persona para participar activamente en una conversación.
La pérdida de audición conduce a problemas psicosociales significativos, como puede ser el aislamiento y por ende sus consecuencias en las relaciones interpersonales y en las actividades grupales. A nivel psicológico se asocia con trastornos emocionales como depresión, soledad y ansiedad. Además, diferentes estudios de investigación asocian la hipoacusia con deterioro cognitivo y demencia.
No debemos olvidar los riesgos asociados a una discapacidad sensorial y presentes en actividades cotidianas: caídas, accidentes domésticos, atropellos...

PREVENCION
Como en otras enfermedades, la prevención de la hipoacusia radica en evitar en la medida de lo posible la presencia de los factores de riesgo que la originan. En los casos en los que la hipoacusia sea genética, la prevención no es posible, pero sí la detección temprana y puesta en marcha de mecanismos para su adaptación y tratamiento según el caso.
En otros casos como las hipoacusias relacionadas con el ámbito laboral, el establecimiento de medidas de prevención de riesgos acústicos mediante normativas en las empresas ha hecho disminuir su incidencia, pero debe vigilarse su cumplimiento por parte de empleado y empresa. Es aconsejable la exposición al ruido controlada en el tiempo de trabajadores de fábricas, aeropuertos, personal de la construcción, músicos…, además de utilización de elementos de protección auditiva.
En ámbitos más domésticos, deben evitarse volúmenes elevados en dispositivos de música mediante auriculares, ambientes excesivamente ruidosos, etc.
También deben tenerse en cuenta que muchos medicamentos (antiinflamatorios, antibióticos…) pueden ser tóxicos para el oído y esto debe ser valorado minuciosamente a la hora de prescribirlos a personas con alteraciones de la audición, especialmente ancianos.
La otoscopia o exploración mediante luz del oído externo hasta el tímpano no debe faltar en toda evaluación de una persona con hipoacusia. Mediante esta prueba se pueden detectar obstrucciones en el oído externo, infecciones, tumores, etc.
Es importante que las personas con este problema identifiquen si la sordera es uni o bilateral puesto que puede ayudar al diagnóstico, así como si el inicio fue agudo o ha sido progresivo a lo largo de los años.

TRATAMIENTO
Las hipoacusias de transmisión tienen un pronóstico bastante bueno, y los tratamientos aplicados actualmente resultan satisfactorios.
Las lesiones tímpano-osiculares, como las perforaciones de la membrana timpánica y las alteraciones en los huesecillos, se tratan con una microcirugía, que tiene éxito en más del 80% de los casos.
En los pacientes con malformaciones congénitas se utilizan reconstrucciones quirúrgicas en función de la gravedad de la malformación. Actualmente existen dispositivos implantables electromagnéticos, que actúan como vibradores óseos, con excelentes resultados.
Las hipoacusias de percepción, por el contrario, no cuentan con un tratamiento que cure definitivamente las lesiones, ya que el daño producido a nivel neuronal es irreparable. Por lo tanto, el tratamiento de este tipo de hipoacusias se centra en mejorar la comunicación mediante el empleo de audífonos y de implantes cocleares. Los audífonos son dispositivos electrónicos cuya función es amplificar el sonido que llega al oído. Los implantes cocleares son prótesis auditivas especiales que se colocan realizando una intervención quirúrgica en el oído interno dañado, y sustituyen así su función.

TÉCNICAS PARA LA COMUNICACIÓN CON LOS ADULTOS MAYORES CON DEFICIENCIA AUDITIVA
  • Capte la atención de la persona primero y háblele de frente. 
  • Hable con voz fuerte, pero sin gritar.
  • Hable lenta y claramente.
  • Elimine el ruido de fondo.
  • Use otras palabras en vez de repetir una oración que no se entendió.
  • Use otros medios de comunicación, tales como gestos, dibujos y materiales escritos.
  • Haga que la persona mayor repita los datos importantes para asegurar su comprensión.
  • Alerte a la persona cuando está cambiando de tema.



¿Existe relación entre la hipoacusia y la falta de memoria?

La evidencia nos dice que la pérdida de audición provoca una aceleración del deterioro cognitivo. Numerosos estudios de investigación reconocen la presbiacusia como un factor de riesgo de demencia. Para explicar el mecanismo por el que el deterioro cognitivo y la pérdida de audición podrían estar relacionados se han propuesto tres teorías

• La primera o “causa común”: ambas patologías son el resultado del proceso degenerativo del cerebro que envejece.
• La segunda es la “hipótesis en cascada”: la disminución de la audición afecta a la cognición de forma directa por una conexión sensorial empobrecida e indirectamente por una disminución de la socialización, aislamiento, soledad y depresión.
• La tercera hipótesis o “teoría de la carga cognitiva”: nos habla de un agotamiento de la reserva cognitiva para ayudar a compensar los déficits del proceso auditivo, disminuyendo los recursos neuronales disponibles para otras funciones cognitivas como la memoria. El esfuerzo mental compensatorio requerido para mantener la función cognitiva acelera la neurodegeneración y la atrofia cerebral.

Esto nos lleva a plantearnos la necesidad de continuar en esta línea de investigación y a valorar el estado cognitivo de las personas con presbiacusia, para prevenir o ralentizar el deterioro de la memoria.


-Albert , M . Hearing loss and dementia. Who is listening?. Aging Ment Health . 2014 
-Fortunato, S, et al. A review of new insights on the association between hearing loss and cognitive decline in aging. Acta Otorhinolaryngol Ital. 2016
-Stahl, S.: Does treating hearing loss prevent or slow the progress of dementia? Hearing is not all in the ears, but who’s listening? CNS Spectrums. 2017



Eloisa

jueves, 31 de enero de 2019

Que hacer ante una ola de frío

Antes de la llegada de la ola de frío, nevadas o heladas

  • Almacena alimentos y combustibles suficientes para varios días, por si se produjera una situación de incomunicación.
  • Ten preparado un botiquín de primeros auxilios, linternas, radio a pilas, pilas de repuesto, velas y guárdalos en un lugar conocido por todos.
  • Dispón de sal suficiente para descongelar la entrada de su casa, salida de vehículos, etc.
  • Comprueba el estado de tu vivienda, especialmente techados y sistemas de calefacción.
  • Usa y ten disponible calzado y ropa adecuada.
  • No realices ejercicios fisicos excesivos, el frío no es bueno para la circulación-

En casa

  • Desconecta los aparatos eléctricos que no sean necesarios.
  • Utiliza adecuadamente la calefacción.
  • Procura que las estufas de carbón, eléctricas y de gas, estén alejadas de visillos y cortinas.
  • Ten siempre linternas y velas.
  • Asegura una buena ventilación cuando utilices braseros, estufas de leña, carbón o gas.
  • Abre con frecuencia las llaves de paso para que no se congele el agua en las tuberías.
  • Evita que personas mayores y niños salgan a la calle si no es necesario.
  • En caso de salir al exterior, hazlo bien abrigado.
  • Utiliza el teléfono sólo en casos de urgencia.

Fuera de casa

  • Protégete el rostro y la cabeza.
  • Utiliza varias prendas superpuestas ligeras, amplias y cálidas, en vez de una sola prenda de tejido grueso.
  • Usa calzado adecuado para las bajas temperaturas.

Recomendaciones para conductores

  • Utiliza si es posible el transporte público
  • Evita viajar siempre que sea posible; si es necesario hacerlo, procura no hacerlo sólo.
  • Antes de emprender el viaje, infórmate del estado de las carreteras.
  • Evita conducir de noche.
  • Revisa frenos, neumáticos, luces, líquido anticongelante y lleva cadenas.
  • Lleva siempre el depósito lleno de combustible y reposta cada 100 km
  • Mantén limpio de nieve el tubo de escape.
  • Circula con precaución, no frenes en zonas húmedas ni hagas cambios bruscos de dirección.
  • Si tu vehículo quedase inmovilizado durante una fuerte nevada y lejos de poblaciones, permanece dentro de su vehículo y mantén  puesta la calefacción, pero deja una ventanilla entreabierta para renovar el aire y evitar intoxicaciones. Procura no quedarte dormido.
  • Lleva utensilios en el coche como mantas, cuerdas, agua y algo de comida
  • Si es posible, intenta sintonizar las emisoras de radio, que seguramente le informarán de las predicciones meteorológicas, las informaciones oficiales sobre el estado de la situación y las indicaciones al respecto.

Precauciones en la montaña

  • Infórmate de la predicción meteorológica de la zona a la que piensas ir.
  • Elige la zona adecuada, en función de la preparación física y del conocimiento que tengas de la montaña.
  • Infórmate de la localización de los refugios o cabañas donde resguardarse en caso de descenso brusco de temperaturas, tormentas u otras condiciones climatológicas adversas y lleva teléfono móvil.
  • Presta atención y respeta las indicaciones de los carteles y otras señalizaciones sobre riesgos de la montaña.
  • Ten en cuenta que los cambios bruscos de tiempo pueden ser frecuentes en la montaña.
Recuerda:
  • Mantén la calma, corta cualquier situación de pánico, bulo o rumor y sigue las indicaciones de las autoridades y organismos competentes en el lugar o a través de los medios de comunicación y cuentas oficiales en redes sociales.
  • En caso de emergencia llama siempre al 112, estamos para ayudarte.
Fuente: Junta de Andalucía



Laura.-